|
AMOR CONSTANTE, MÁS
ALLÁ DE LA MUERTE
(Francisco de Quevedo)
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco
día,
y podrá desatar este alma mía
hora a su afán ansioso
lisonjera;
mas no de esotra parte, en la
ribera,
dejará la memoria donde ardía,
nadar sabe mi llama el agua
fría
y perder el respeto a ley
severa.
Alma a quien todo un Dios
prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego
han dado,
médulas que han gloriosamente
ardido,
su cuerpo dejarán, no su
cuidado;
serán ceniza, mas tendrán
sentido;
polvo serán, mas polvo
enamorado.
|
POEMA 15
(Pablo Neruda)
Me gustas cuando callas porque estás
como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
|
Palabras para Julia
(José Agustín Goytisolo)
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
|
PRINCIPIO Y
FIN
(Eloy Sánchez Rosillo)
Puede ser que te digas: “El verano que viene
quiero volver a Italia”, o: “El año que hoy empieza
tengo que aprovecharlo; con un poco de suerte
acabaré mi libro”, y también: “Cuando crezca
mi hijo, ¿qué haré yo sin el don de su infancia?”.
Pero el verano próximo, en verdad, ya ha pasado;
terminaste hace muchos años el libro aquel
en el que ahora trabajas; tu hijo se hizo un hombre
y siguió su camino, lejos de ti. Los días
que vendrán ya vinieron. Y luego cae la noche.
A la vez respiramos la luz y la ceniza.
Principio y fin habitan en el mismo relámpago.
|
|
ELEGÍA
(Miguel Hernández)
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)
Yo
quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré
tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un
manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No
hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando
sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No
perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En
mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de
angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu
corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las
aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
|
LA COGIDA Y LA MUERTE
(Federico garcía lorca)
A las
cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El
viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.
Un
ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
|
|
A JOSÉ MARÍA PALACIO
(Antonio machado)
Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aún
las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh
mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
¿Hay
zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?
Por
esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrá
trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿Hay
ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
Con
los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...
Baeza, 29 de abril de 1913
|
La poesía es un
arma cargada de futuro
Gabriel
Celaya
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante
más se palpita y se
sigue más acá de la conciencia,
fieramente
existiendo, ciegamente afirmando.
Como un pulso que
golpea las tinieblas
que golpea las
tiniebas.
Cuando se miran de
frente
los vertiginosos
ojos claros de la muerte
se dicen las
verdades:
las bárbaras,
terribles, amorosas crueldades,
amorosas
crueldades.
Poesía para el
pobre, poesía necesaria
como el pan de cada
día,
como el aire que
exigimos trece veces por minuto.
Para ser y en tanto
somos, dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos
quien somos,
nuestros cantares
no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el
fondo, estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía
concebida como un lujo,
cultural por los
neutrales
que, lavándose las
manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía
de quien no toma partido:
partido hasta
mancharse.
Hago mías las
faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto y canto y
cantando más allá de mis penas,
de mis penas
personales,
me ensancho, me
ensancho.
Quiero daros vida,
provocar nuevos actos,
y calculo por eso,
con técnica, que puedo.
Me siento un
ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con
otros a España, a España en sus aceros.
No es una poesía
gota a gota pensada.
No es un bello
producto. No es un fruto perfecto,
es lo más
necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el
cielo y en la tierra son actos.
Porque vivimos a
golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos
quien somos,
nuestros cantares
no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el
fondo, estamos tocando el fondo.
|